viernes, 10 de julio de 2009

El efecto patito feo.



Llega un momento en la vida de toda mujer, en el que sólo basta ser mujer para que llegue ese día, en el que descubrimos el peor enemigo: el espejo.
Espejo: Dícese de la superficie plana e inanimada caracterizada por la cobardía de no dar la cara y solo reflejar a los demás, con la crueldad suficiente de mostrarnos en todo momento esos defectos que nos acompañaran por el resto de nuestras vidas. Objeto de honestidad bruta.
Ahora, esos días son de furia. ¡Nada te queda! Ni el Jean que tanto te gustaba, ni la remera que más disfrutabas, ¡nada!... y no es que tengamos la culpa… ¡es que no tenemos nada directamente! O es demasiado ajustado y te marca los rollitos… o es demasiado suelto… Nada cumple los requisitos de la ocasión!!! ¿Cómo es posible tener un placar lleno y a la vez no tener nada? Eh aquí queridas amigas, una de las paradojas de la vida femenina. Los hombres no entienden. “Pero que es lo que te falta?” “Y el vestido de la fiesta pasada?” “Y el vestido que te regale cuando cumpliste 20? (Si, ahora tengo 30 y mas kilos)”. Esas son algunas de las respuestas salidas de la incomprensiva mente masculina.
Y no sólo es la ropa, cada defecto de nuestro ser se acrecienta un 80 %. Entonces nuestro pelo se llama matorra, nuestras naturales ojeras son dos golpes de puño, nuestra nariz es el valle de los puntos negro y mejor ni hablar de los granitos…porque las marcas de acné son un perfecto modelo a escala de la cordillera de los Andes. Que ni tres kilos de maquillaje sirven para ocultar estos verdaderos accidentes geográficos.
Es así como comenzamos a “psicopatearnos” (nueva palabra) o lo que comúnmente llamamos “hacernos la cabeza”… y esto es lo que hemos dado en llamar el “efecto patito feo”.
Ahora que si todas recordamos este cuento de nuestra infancia, sabemos como concluye. El patito feo dejado de lado por su propia familia por fin descubre que era un cisne… y eso es lo que buscamos todas, convertirnos en elegantes cisnes de cuellos largos y preciosos pelajes. El camino no es tan largo, aunque difícil de recorrer, hay un paso menos: el pelaje ya esta :S (remítase a la ley osito).
Nuestro amigo de la historia fue discriminado por su exterior, y fue denominado cruelmente “patito feo”, pero… porque no llamarlo belleza extraña, belleza poco vista, inclusive el término belleza exótica podría ser útil…. Pero evidentemente el autor de este clásico había sufrido en carne propia el sentirse feo ( se sospecha que era una mujer).
Lo que olvidamos, o quizá ignoramos, es que debemos disfrutarnos tal cual somos, y ya dejar el patito feo de lado!
Además pensemos en esto, si todos fuésemos iguales donde esta lo divertido? Todas las mujeres iguales, mismo molde, mismo pelo, mismos ojos, ya no habría tema de conversación. Todas con novio o todas sin novio.
Dejaríamos de ser seres humanos, que hay con la diversidad?? La belleza esta en lo particular y original de cada uno, y en la mirada que el otro tiene sobre nosotros. Somos especiales por lo que tenemos dentro, lo que pensamos, lo que nos inculcaron, esta es la verdadera belleza.
Eso si… Ojo! No nos dejemos estar…hay que mantener dentro de los parámetros normales la carrocería en buen estado. Y si estas atravesando el “efecto patito feo”, pasa por el espejo y SACALE LA LENGUA!!!


Nos vemos en la próxima entrega!

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